sábado, 5 de noviembre de 2011


{Esto es inmutable, invariable...te amo RICARDO LAPIZCO AMADOR, te amo, te amo en la pausa que la muerte abrio para nosotros dos, te amo}

Es misteriosa la mano del poeta, deja de escribir un dia, dos, tres...y al otro lo intenta nuevamente,  cada palpitar le pide que no muera, que no se desangre sobre la hoja blanca de la espera. Duele, escribo, duele y escribo, y escribo....Inventar la vida, sin ti, que tarea ardua, no me gusta, pero aprendo, a vivir sin ti, a dormir sin ti, incluso estoy aprendiendo a escribir sin ti. No me cambiare de orilla, aunque la otra me murmure sensaciones nuevas...

Cada uno a su manera, seguiremos siendo uno...llevaremos el silencio por palabra, como si fuera el contexto y el vocablo divergente en nuestra historia.

2 comentarios:

La Zarzamora dijo...

En el silencio se abre la palabra y deja su huella en la escritura que se inventa y se reinventa.
Duele, sangra y habita.
Y se transforma en duelo, orilla, múltiples sensaciones que resquebrajan lo escrito.

Besos, Libélula.

"Yo En Resistencia" dijo...

Que concordancia tan perfecta, gracias por tus bellas palabras...Abrazos Zarzamora...