viernes, 13 de marzo de 2009




IMAGINANDO

Me acostumbro a imaginarte laxo sobre la inasible banca de una plaza, pensando que llego a tu lado liada entre ramas y hojas naranjas.


LA NAVE


Si una tarde de tedio
resuelve
remolcar su bagaje a lo largo de un poco de asfalto líquido o aéreo
para darse el lujo de bajar al núcleo de sus barbaries
y comprobar
ya que se sustenta en el dolor ajeno
que el más puro de sus buenos deseos es un crimen herético
que a muchos pesa
y además revienta hígados con parco esfuerzo
pido en su nombre una disculpa sincera
pues
esta mujer encantadora
seguirá retorciendo con su grito de amor toda la fatalidad del universo
seguirá amaneciendo revolcada entre hojas de otoño
con un beso de luna en la frente
y los labios mordidos por la primavera
esta nave no pretende ¡Por Dios!
surcar los mares en busca de pasajeros nuevos
¡esta nave la tripula sólo ella!

miércoles, 11 de marzo de 2009



GENESIS

Fue como volver al umbral del tiempo
al comienzo
cuna del génesis donde, por precepto,
la luz da origen al primer espasmo de aliento
se acomoda, después de un largo exilio,
en el hueco de una mano
única
creadora
aquella que la diseñó
solo para amarle
todo va surgiendo
hay latidos que pulsan en venas siderales
cosmos inexplorados
y,
singularmente
por cortos segundos
el orbe se oscurece por el caos de sus ojos

martes, 10 de marzo de 2009




LA PERMANENCIA
[Soy la estatua de sal que tocaron tus dedos]

Permanece así, quiero mirarte, estoy mirándote, no recuerdo desde cuando (se me agotó la memoria) aunque me parece que ha sido desde siempre. Mis ojos tienen tu brújula, van directo a ti, como si nunca hubieran hecho otra cosa. Sigo mirándote, sí, exagero, pues parece que acaricio tu frente, tus hombros, pero sin dedos, sin pausas, cada instante, ajeno, como si fueras un halcón extravagante, de mirada torva y plumaje exótico, en peligro de extinción, cercado por un cristal contra balas, pero a fin de cuentas mío, a través de obscenos ritos y formulismos viejos.

No te acerques, no soporto, me cuesta mantener a raya la ley de atracción universal, pues lo que más anhelo es fusionarme en total entrega. Ruedo hacia atrás los ojos y no me queda la menor duda, nunca te había visto como ahora, tu boca para mí, tu cuerpo adormecido por mi aroma, tus manos, me gusta ver tus manos cargadas de piel, sensores que estallan contra mis paredes. Veo la ternura de tus ojos buscar en los míos hasta dónde hacerme daño, hasta dónde conocerme, hasta dónde trastornarme y te detienes, justo a tiempo, para no herirme, para darle segundas partes al misterio, y entonces me dejas un beso de silencio sobre la boca que ha cesado de pedir y se queda quieta, callada, como niña temerosa.

Permanece así, es ahora tiempo de que tú me mires. Quiero describirte el paisaje, pon atención: en el ángulo superior izquierdo de mi rostro, se agita una rama, parte de un viejo roble que sembraron mis padres. ¿Ves al animal que habita dentro de mis ojos? La rama cubre con pudor su brillo furioso, porque de tanto amarte, teme en el fondo dejarte ciego o con resplandor profano convertirte en estatua de roca. Permanece así, mirándome, muchos días, muchas noches, levanta mi voz de lo profundo, en este caso, mi piel quiere ser canción entonada por tus dedos, y mis brazos, para sentirse rosas, buscan refugio en el hueco de tus sueños. Voy a soplar para ti cometas de azul y aromas de atardeceres. Si este adagio tuviera nombre, seguramente llevaría tu nombre, si tuviera tacto se anidaría en tu espalda, si lo habitase sabor, serían manzanas verdes, si tuviera silueta sería la irregular figura de tu sombra. Recuerda que la caricia que no te he dado, se me esté volviendo espuma y se desvanece sobre la playa que recuerdan mis manos. Quién pudiera ser tiempo, ir, llegar, venir, pasar por las montañas y luego por las planicies de tu mirada. Sé que algún día entrarás completo, algún día, entre mis labios, sentirás su sabor, su calor, curtiré con gardenias la piel que te envuelve, desde las orejas hasta los talones. Mi beso, tu boca y mejilla serán una sola cosa.
Esta noche, cultivo una estrella blanca para ponerla en tu frente cuando me hospede en el último lunar de tu cara.

lunes, 9 de marzo de 2009



EL DESEO

El deseo
la ilusión virgen
(tus ojos y los míos)
otra vez
de nuevo
brincan
como animales de circo que han sacado de paseo